Carrito de bebé

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    A todos los sitios a los que queramos llevar a nuestro bebé tendremos que ir con todo lo necesario para él y para nosotros. En algunas ocasiones esto nos cabrá en la mano o en un bolso, y querremos llevar a nuestro bebé en brazos, en un fular o en arnés. Sin embargo, hay ocasiones en que necesitamos más espacio, o bien mayor libertad de movimiento tanto para nosotros como para él. Y la solución que aún hoy se adapta mejor es la del carrito de bebé.

    El problema es, ¿qué carrito comprar? Pero la pregunta más adecuada es: ¿Qué carrito se adapta mejor a nuestro uso? Esto es, debemos tener como primordial el movimiento que queremos dar al carrito, tanto el habitual como el esporádico, para poder escoger correctamente el que más cómodo nos resulte. Esa comodidad debe funcionar siempre por partida doble: cómodo para quien está dentro del carrito, nuestro bebé; y cómodo para quien maneja el carrito, nosotros. De poco nos servirá un carrito muy cómodo para el bebé si nos limita el movimiento a la hora de usarlo.

    Dicho esto, comenzamos fijándonos en el asiento, que, junto con las ruedas, va a ser el elemento que más expuesto esté al uso. Los asientos con dos posiciones (sentado y tumbado) son muy prácticos, ya que muchas veces el bebé pasará tiempo sentado y tiempo tumbado en un mismo recorrido, y conviene que reparta ratos en ambas posturas para un buen desarrollo. Si bien un espacio recogido parece sujetar mejor al bebé, un espacio más amplio va a suponer una mayor libertad de movimiento, y a los pocos meses de nacer veremos cómo esto es importante, ya que moverán mucho pies y manos atraídos por su propia sensación de manejo. Todos los modelos de carrito suelen incluir un pequeño arnés o un cinturón para sujetar al bebé firmemente.

    Como mencionamos, las ruedas van a soportar mucho uso, y, más importante aún, van a influir de manera directa en la sensación del bebé cuando lo transportemos. Así, unas ruedas que giren bien y que absorban los golpes (lo que se traduce en que absorben la vibración en terrenos irregulares) harán que nuestro bebé esté todo lo a gusto que queremos. Las combinaciones dependen del suelo que vayamos a recorrer. Unas ruedas grandes son buenas para usos prolongados y caminos más allá del asfalto y la baldosa, tales como vías de la montaña o la playa, pero también parques y areneros. Las ruedas pequeñas, que suelen ser dobles, se adaptan muy bien a los espacios menores, como pasillos, y giran en un eje más reducido que las anteriores.

    La cesta que completa el carrito es un elemento útil, para el que nuestra atención debe fijarse en los artículos con los que solemos salir cuando paseamos al bebé. Depende de si suman un mayor o menor peso, nos convendrá una cesta más grande y más reforzada, o nos valdrá con algo menos de espacio.

    Una cuestión fundamental es el uso del carrito sin bebé. Cuando lleguemos al destino, cuando sentemos al bebé en el coche, o en nuestra propia casa, querremos plegar el carrito para ahorrar espacio. Las dimensiones del carrito plegado, así como la facilidad de plegado del mismo, deben tenerse en cuenta también. E incluso la posibilidad de separar el asiento del resto de la estructura, para adaptarse a todos los lugares que queremos enseñarle a nuestro bebé.

    Teniendo en cuenta todos estos puntos, podremos fijarnos en qué es lo que conviene para que nuestro bebé vea con nosotros todo con lo que queremos que crezca alrededor, y de la manera más cómoda posible.

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